En ella, el público puede contemplar un conjunto de cincuenta y cuatro obras de artistas que exploraron el universo del subconsciente y de lo onírico, desarrollando una visión particular del mundo y creando un imaginario propio. Obras cuyas ingrávidas formas, desfiguradas o biomórficas, nos invitan a soñar e imaginar fondos abisales, zonas subterráneas, cosmogonías fantásticas pobladas por seres extraños y misteriosos, mundos simbólicos generados por la experiencia individual de cada artista. En definitiva, un recorrido por el singular y sorprendente ámbito del subconsciente, donde real e irreal resultan categorías intercambiables.
